¿Cuál es el café con menos cafeína? (Guía para no acabar trepando por las paredes)
Seguro que te ha pasado.
Un día te tomas un café y te quedas tan pancho. Al día siguiente, te tomas otro aparentemente igual y, media hora después, notas que el corazón se te acelera y que no hay quien te pare quieto.
¿Por qué a veces el café es un placer y otras veces parece combustible de cohetes?
La respuesta no suele estar en tu estado de nervios, sino en tu café. Solemos pensar que todo el «café» es igual, pero la realidad es que no todos los granos nacen con la misma carga explosiva.
Si eres de los que disfruta del sabor pero valora su salud mental (y dormir por las noches), tienes que saber que hay vida más allá del descafeinado de sobre.
Vamos a ver qué tienes que pedir para bajar las revoluciones.
Índice de contenidos
La respuesta rápida (El Semáforo de la Cafeína)

Si no tienes tiempo para leerte la historia completa y solo quieres saber qué comprar, aquí tienes el ranking de menos a más «potencia»:
- Café Descafeinado: El rey del silencio. Prácticamente cero cafeína (aunque siempre queda un rastro mínimo).
- Variedades «Unicornio» (Laurina/Aramosa): Cafés naturales rarísimos que genéticamente tienen muy poca cafeína. Son difíciles de encontrar, pero existen.
- Arábica 100%: La opción estándar segura. Tiene aproximadamente la mitad de cafeína que un Robusta.
- Mezclas y Robusta: La bomba de relojería. Si eres sensible, huye de ellos.
Arábica vs. Robusta: La regla de oro
Si vas al supermercado y coges un paquete cualquiera, lo primero que tienes que mirar es la etiqueta.
Mientras que el café Arábica suele tener un sabor más natural, suave y lleno de matices, el Robusta es otra historia. Es una planta que crece en condiciones más duras y utiliza la cafeína como un arma de defensa natural contra las plagas.
¿El resultado?
El grano de Robusta puede tener casi el doble de cafeína que el Arábica.

Además, se nota en la boca. El Robusta suele ser más amargo, terroso y con un regusto a veces duro, como a madera o tabaco. Por eso, si compras un café que no especifica el origen o que pone «Mezcla» o «Blend» sin detallar, es muy probable que lleve Robusta para darle fuerza y abaratar costes. Y ahí es donde te estás metiendo una dosis extra de cafeína sin saberlo.
El consejo es simple: Busca siempre el sello «100% Arábica». Es la forma más fácil de reducir la cafeína a la mitad sin renunciar al sabor.
Los «Unicornios»: Cafés que nacieron light
Esta es la zona geek del café. ¿Sabías que existen plantas que, por pura genética, casi no producen cafeína?
No es descafeinado químico, es biología pura. Se les conoce como la tendencia «Locaf» (Low Caffeine) y, aunque suenan a invento moderno, llevan siglos entre nosotros.
La estrella de esta categoría es la variedad Laurina (también conocida como Bourbon Pointu porque el grano acaba en punta).
- La historia: Se descubrió en la Isla de Reunión en el siglo XIX. Casi se extinguió, pero hoy se considera una joya exclusiva.
- El dato clave: Mientras un Arábica normal tiene entre un 1,4% y un 1,8% de cafeína, la Laurina tiene solo entre un 0,2% y un 0,3%. ¡Es poquísimo!
También existe la Aramosa, un cruce híbrido entre Arábica y una especie rara llamada Racemosa, que se queda en un 0,7% de cafeína (menos de la mitad que un café normal).
¿Dónde está el truco?
Seguro que te preguntas: «Si son tan maravillosos, ¿por qué no los sirven en la cafetería de la esquina?».
Pues porque, al tener tan poca cafeína (que, recuerda, es su insecticida natural), estas plantas tienen un sistema inmunológico muy débil. Se enferman con mirarlas y dan poca producción.
Eso las hace difíciles de cultivar y, por tanto, caras. Pero si las encuentras, pruébalas: son la prueba de que se puede tomar café «de verdad» sin los nervios de punta.
El Descafeinado: ¿El enemigo o el salvador?

Si eres de los que mira con desprecio la palabra «descafeinado» en la carta, te entiendo. Ha cargado con un estigma injusto durante décadas, asociado al café triste y sin alma.
Pero el descafeinado ha evolucionado y, si lo que buscas es reducir la cafeína al mínimo, es la única solución real.
Historia, Química y Café limpio
La historia es curiosa: el proceso se descubrió por accidente en 1903, cuando un cargamento de café de Ludwig Roselius se mojó con agua de mar.
El objetivo de este café es simple: debe ser 99,9% libre de cafeína (al menos en Europa).
Durante mucho tiempo, la industria usó disolventes para retirar la cafeína (algunos con mala fama). Por eso el descafeinado tenía ese regusto raro, químico y un tanto amargo.
Pero esto ha cambiado. Hoy, el proceso que manda en el sector de especialidad es el Swiss Water.
Swiss Water: La limpieza sin químicos
Este método es la solución para los puristas. Funciona poniendo el grano en remojo en agua y pasándolo por filtros de carbono que atrapan la cafeína sin necesidad de disolventes.
¿El resultado?
El sabor se conserva mucho mejor y te quitas de la cabeza el miedo a los químicos.
La realidad: Aunque el descafeinado es la opción más efectiva, al quitarle esa capa protectora, el grano a veces pierde un poco de acidez y dulzor. Pero si lo comparas con un café Locaf (Laurina), el descafeinado sigue siendo la opción más segura para dormir, punto.
El último mito
Antes de cerrar, un último mito de barra de bar: El café con tueste muy oscuro tiene menos cafeína.
Mucha gente cree que, al quemarse más durante el proceso, la cafeína se destruye. La realidad es que la diferencia es tan ínfima que, a efectos prácticos, es irrelevante.
La cafeína es una molécula muy estable, y aunque el grano tostado es más ligero (por lo que por cuchara de volumen quizás uses menos masa), la cantidad por peso apenas varía. No confíes tu sueño a este argumento.
Mi consejo
El café con menos cafeína es el descafeinado de proceso al agua. Es la opción más efectiva para el que quiere eliminarla al 99,9% y garantizarse dormir tranquilo.
Si buscas reducir de forma natural, tu aliado es el Arábica 100%, la base de la pirámide. El Robusta, las mezclas baratas o los tuestes sin etiquetar son el factor de riesgo.
Las variedades raras como la Laurina son el capricho gourmet, la prueba de que se puede beber un café espectacular con solo un rastro de cafeína. Son difíciles de encontrar, pero si las ves, date el gusto.
Ahora ya sabes que ese día que te temblaba el párpado no era casualidad. Era, sencillamente, que bebiste un café con el doble de potencia. Compruébalo la próxima vez que vayas a la tienda.