Cuánto café comprar para casa sin quedarte corto
Comprar café «para todo el mes» parece fácil hasta que eliges la bolsa. ¿250 g se quedarán cortos? ¿Un kilo será demasiado? La respuesta sale de tres datos muy tuyos: cuánto café seco gastas, cuántas veces lo preparas y cuánto te queda.
Calcula el café que vas a usar durante ese periodo y resta el que ya tienes disponible. Así puedes elegir la cantidad que compras y dejar pensado cuándo volver a pedir. La cuenta tiene algún detalle que merece atención: con una preparación diaria de 18 g, por ejemplo, una bolsa de 250 g no llega a dos semanas. Le faltan solo 2 g para completar las 14 preparaciones.
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Empieza por los gramos que salen de la bolsa
Para hacer la cuenta necesitas el peso del café seco que usas en cada preparación. No es el peso de la bebida que recoges ni el del café usado y húmedo.

Si preparas una jarra y la repartes entre dos personas, cuenta una preparación con toda su dosis. Si haces dos espressos por separado, suma las dos dosis. El número de personas, por sí solo, no te dice cuánto café se gasta.
¿Y si usas una superautomática y no conoces ese dato? Puedes orientarte con lo que te viene cubriendo una bolsa de peso conocido, con unos hábitos parecidos. Anota los días y compara periodos que empiecen y terminen con una cantidad parecida de grano en la tolva. Es una estimación para tu compra; el selector de intensidad no te da una equivalencia directa en gramos.
Si entre semana preparas café una vez y los fines de semana lo haces más, separa esos días al contar. Tu compra tiene que encajar con tu rutina, incluidos los días que no estás en casa.
Haz la cuenta para los días que quieres cubrir
La idea es sencilla: suma los gramos de las preparaciones previstas y réstale el café que vas a seguir utilizando de tus existencias.
Imagina que quieres comprar para 30 días, haces una preparación diaria de 18 g y aún tienes 100 g aprovechables:
- Para esos 30 días necesitas 30 × 18 = 540 g.
- Como ya tienes 100 g, te faltan 540 − 100 = 440 g.
- Dos bolsas de 250 g suman 500 g. Con esa compra cubrirías lo previsto y al final quedarían 60 g, contando también los 100 g que tenías al empezar.
Son números de un ejemplo: sustituye la dosis, los días y lo que te queda por tus datos. Si usas recetas distintas, calcula cada una por separado y suma sus consumos. Así puedes contar el café del desayuno y las preparaciones extra del fin de semana sin hacer como si todos los días fueran iguales.
La cuenta supone que el café se utiliza en esas preparaciones. Si gastas una cantidad adicional al ajustar el molinillo, inclúyela cuando la hayas medido u observado. Añadir un porcentaje al tuntún sólo cambia una estimación por otra.
Lo que cubren 250 g y lo que cubre un kilo
Con los 18 g del ejemplo, 250 g dan para 13 preparaciones completas y quedan 16 g. Esos 16 g siguen en la bolsa, pero no completan otra preparación igual: para hacer 14 necesitas 252 g. Por eso redondear a «unas dos semanas» puede dejarte corto justo al final.
Un kilo tampoco equivale automáticamente a un mes. Si haces dos preparaciones diarias de 18 g durante 30 días, necesitas 1.080 g. Si empiezas sin existencias, al kilo le faltan 80 g para cubrir ese plan.
Yo haría primero esta cuenta y después miraría los formatos. En el ejemplo anterior necesitabas comprar 440 g; dos bolsas de 250 g ya cubrían ese periodo. Elegir un kilo tendría sentido si quieres comprar para más tiempo o esperas un consumo mayor. El tamaño grande, por sí mismo, no resuelve cuál te conviene.
Al elegir el peso en la ficha de El Seductor, comprueba que has marcado 250 g o 1 kg según la cuenta que acabas de hacer.
Mira cuántas bolsas hay dentro del pack
Una bolsa de 1 kg, cuatro de 250 g y dos de 500 g suman el mismo peso total. Pero no tienes que abrir la misma cantidad de café de una vez. En un pack, fíjate en cuánto suma la compra y cuánto contiene cada bolsa.

Si vas abriendo bolsas sucesivamente, puedes dejar las demás cerradas hasta que les toque. Y si el pack incluye cafés que usas a ritmos distintos, haz la cuenta por café: el que reservas para ciertos días puede seguir en casa cuando ya hayas terminado el de diario.
También conviene tener presentes los restos. Contar 13 preparaciones por cada bolsa de 250 g no hace desaparecer los 16 g que quedan en cada una. Para planificar la siguiente compra, cuenta el café que realmente vas a utilizar, sin dar por vacías todas las bolsas a la vez.
Los días de consumo no son una fecha de frescura.
Esta cuenta indica cuánto gastarías con esos hábitos. No decide cómo habrá evolucionado el sabor ni sustituye las indicaciones del envase. Abrir las bolsas sucesivamente permite separar qué café está abierto; no pone una fecha nueva a su calidad.
Deja margen para el siguiente pedido
Para elegir cuándo pedir, consulta el plazo de preparación y entrega indicado para ese pedido y decide qué margen quieres dejar. Calcula cuánto café gastarás durante esos días: ésa es la cantidad que te interesa tener todavía disponible cuando hagas la compra.
Por ejemplo, si gastas 18 g al día y decides cubrir cinco días de consumo con ese margen, pondrías el aviso alrededor de los 90 g disponibles: 18 × 5. Elige esos días con la previsión real de tu pedido; los cinco sirven aquí para mostrar la cuenta.
Si la previsión cambia, cambia también el aviso. Irte unos días o preparar más café de lo habitual modifica tanto la cantidad que necesitas como el momento de volver a pedir.
Antes de cerrar la compra, deja anotadas tres cifras: cuánto prevés gastar, cuánto tienes y cuánto vas a comprar. Añade el punto en el que volverás a pedir. Con esos números delante, puedes elegir el formato que encaja con tus próximos días y prever qué café quedará para después.