Cecotec Cremmaet Steam Latte Art
Si las versiones Cube y Compact eran las opciones para quienes no querían complicaciones, la Cremmaet Steam Latte Art es el intento de Cecotec por seducir a los que pedían algo más de «mano» en su café.
Han mantenido el chasis ultraestrecho de 19 cm, pero han añadido un vaporizador de leche y un display táctil que, por fin, nos abre la puerta a la configuración técnica.
Pero nombre «Latte Art» quizás le venga un poco grande. Hacer dibujos en la leche con un vaporizador de este tipo requiere una pericia que la máquina no te da por arte de magia.
Para mi el verdadero valor de este modelo no está en el pincel que incluye, sino en que te permite elegir si quieres 7 u 12 gramos de café en cada taza. Es la diferencia entre un café «del montón» y un espresso con cuerpo de verdad. Pero veamos que ofrece con más detalle.
Índice de contenidos
Principales características

Nuestro análisis de la Cecotec Cremmaet Steam

Aunque las diferentes versiones de las Cremmaet puedan parecer iguales, por dentro hay un abismo de control.
Mientras que la Compact es «Plug&Play» (ella decide casi todo), la Steam Latte Art te da las llaves de la configuración. La diferencia de precio suele ser mínima, por lo que si tienes intención de usar leche o si eres de los que prefiere un café extra-fuerte (usando los 12g), esta versión es infinitamente más rentable que la básica.
Diseño y Pantalla: Un display de 1,5″ que lo cambia todo

Si algo define a la familia Cremmaet es su capacidad para encajar en cocinas donde no sobra ni un alfiler. Con sus 19 cm de ancho, la Steam Latte Art sigue siendo una de las cafeteras más estilizadas del mercado. Pero bajo mi punto de vista, lo que ganas en anchura lo pierdes en profundidad (40,5 cm).
Antes de comprarla, asegúrate de que tu encimera tiene «fondo» suficiente o la máquina asomará por el borde como un barco en un muelle.
El adiós a las luces «misteriosas»
La gran novedad aquí es su display táctil de 1,5 pulgadas. En los modelos inferiores (Cube y Compact), te toca jugar a las adivinanzas con iconos que parpadean. Aquí, la pantalla te habla: te dice cuántos mililitros vas a servir y, sobre todo, cuánta intensidad has seleccionado.
- Visibilidad: Es una pantalla LCD básica. Cumple su función, pero varios usuarios reportan que, si tienes la cafetera frente a una ventana con mucha luz, te va a costar ver los números.
- Interfaz: Es bastante reactiva, aunque los menús son profundos. No es tan simple como la Compact; aquí tienes que navegar un poco más para dejar el café exactamente como te gusta.
Estética vs. Funcionalidad
El acabado en negro con detalles metálicos le da un aire más premium que a sus hermanas pequeñas. Sin embargo, el chasis sigue siendo íntegramente de plástico.
Es ligera (7,7 kg), lo que facilita moverla para limpiar debajo, pero también hace que las vibraciones durante la molienda se sientan (y se oigan) en toda la estructura.
El display no solo sirve para pedir café; es tu centro de control para el mantenimiento. Las alertas de limpieza y descalcificación aparecen con texto, lo que evita que acabes consultando el manual cada dos semanas por un error desconocido.
El Factor 12 Gramos: Por qué la intensidad aquí es real

Si algo separa a una cafetera «de juguete» de una superautomática seria es la cantidad de café que es capaz de prensar en cada taza. La mayoría de máquinas baratas se plantan en los 7 u 8 gramos para ahorrar costes.
Por si no lo sabes, con 7 gramos te sale un café digno, pero con 12 gramos te sale un espresso de verdad. Esta es la gran victoria de la Steam Latte Art sobre su hermana pequeña, la Compact.
Adiós al café «aguado»
Poder elegir el gramaje entre 7 g y 12 g cambia las reglas del juego. Si eres de los que necesita un «puñetazo» de cafeína para arrancar el día, configurar la máquina al máximo (12 g) te garantiza un cuerpo, una densidad y una persistencia de la crema que no vas a oler en los modelos inferiores.
- 7 gramos: Ideal para un café suave de media tarde o si usas una taza pequeña tipo Ristretto.
- 12 gramos: El estándar para un espresso doble o un café largo que no sepa a agua sucia.
Más café, más exigencia
Al usar 12 gramos de café molido, la cámara de prensado va al límite. Te advierto que si pones la molienda al nivel 1 (el más fino) y la intensidad al máximo, la máquina puede sufrir para dejar pasar el agua.
Los 19 bares de presión están ahí precisamente para esto, pero si ves que el café sale «gota a gota», sube un punto el molinillo. No fuerces la bomba innecesariamente.
💡 Recordatorio: Usar 12 gramos por café significa que vas a devorar el paquete de grano casi el doble de rápido. Teniendo en cuenta que el depósito solo admite 150 g, prepárate para rellenarlo cada 12 cafés aproximadamente. Es el precio de la intensidad: si quieres un café con alma, te va a tocar alimentar a la «bestia» con más frecuencia.
Otra cosa, al prensar más cantidad de café, el disco de posos sale más grande y húmedo. Asegúrate de vaciar el cajón a diario, porque con 12 gramos de carga, el depósito de restos se llena en un suspiro y la humedad interna aumenta considerablemente.
Vaporizador y «Latte Art»

El apellido «Latte Art» y el pincel que incluye Cecotec en la caja son una declaración de intenciones, pero cuidado con hacerte ilusiones: el arte lo pones tú, no la máquina.
Añadir un vaporizador manual a una cafetera de este tamaño es un reto de espacio, y aquí el resultado es funcional pero con matices importantes.
El «pincel» de la discordia
Lo del pincel para «dibujar» en la espuma es, a mi juicio, un movimiento de marketing algo infantil. El verdadero Latte Art se hace con la caída de la leche y una microespuma de seda.
Con este vaporizador, lo que obtendrás la mayoría de las veces es una espuma más densa y jabonosa, ideal para un capuchino de toda la vida, pero difícil de manejar para hacer «corazones» o «cisnes». Si quieres usar el pincel, tendrás que «pintar» sobre la espuma como si fuera un lienzo, algo que tiene poco que ver con la técnica barista real.
Un solo Thermoblock: la paciencia es una virtud
Al tener un sistema de calentamiento único, la Steam Latte Art no puede hacer dos cosas a la vez.
- El proceso: Primero haces el café y luego pulsas el botón de vapor.
- La espera: La máquina tarda unos segundos en subir la temperatura para generar vapor.
- El truco: Si esperas demasiado, el espresso se enfría. Si lo haces muy rápido, el vapor sale con agua.
La potencia del vapor es suficiente para calentar una jarra pequeña (250-300 ml), pero se queda corta si pretendes espumar leche para tres personas seguidas. El chorro de vapor tiende a perder fuerza a medida que el Thermoblock lucha por mantener la presión constante.
Limpieza obligatoria (y engorrosa)
El vaporizador de esta Cecotec es un imán para los residuos de leche. Al ser un tubo fijo con una boquilla de plástico, si no lo purgas y lo limpias con un trapo húmedo inmediatamente después de usarlo, la leche se secará dentro y el siguiente café sabrá a rancio.
No es opcional; es higiene básica para evitar que las bacterias se muden a tu cafetera.
Fugas y depósitos que vuelan

Me resulta fascinante cómo Cecotec ha diseñado una máquina que parece tener más sed que tú.
La Cremmaet Steam Latte Art hereda el pecado original de su familia: una gestión del agua que roza lo obsesivo. La máquina se enjuaga al despertar y al irse a dormir, lo cual es higiénico, pero en un depósito de 1,1 litros, es una condena a vivir pegado al grifo.
El depósito «fantasma»
El agua vuela, y no exagero. Entre los ciclos de limpieza obligatorios y el agua que se pierde internamente para enfriar el sistema tras usar el vapor, el tanque se agota en un abrir y cerrar de ojos.
Si te preparas un café largo y luego espumas leche, es muy probable que la siguiente taza ya te pida rellenar.
- El problema de la bandeja: No es solo que el agua se gaste, es que termina en una bandeja de goteo que, por diseño, es pequeña. Si no pones un vaso debajo durante los enjuagues, vaciarás la bandeja tres veces al día.
- Falsas alarmas: Hay multitud de usuarios frustrados porque la máquina da avisos de «bandeja llena» cuando aún queda espacio, bloqueando la preparación del café en el peor momento.
Fiabilidad bajo sospecha: las fugas
Aquí entramos en terreno pantanoso. Hay una tendencia preocupante en los reportes de fiabilidad mecánica: las fugas de agua por la base. Hay muchas quejas de este modelo que coinciden en que, tras un par de meses de uso, la máquina empieza a «sudar» agua por debajo del molinillo o por los laterales.
Meter tanta presión y calor en un chasis tan estrecho genera una fatiga en las juntas tóricas y conductos de plástico que, si no son de primera calidad, acaban cediendo.
Si ves un charco bajo tu cafetera, no es condensación; es un aviso de que la mecánica interna está sufriendo.
Al usar la dosis de 12 g, el residuo de café es mayor y retiene más agua. Es muy común encontrar el cajón de posos con agua estancada y moho si no se limpia a diario. En esta cafetera, la limpieza no es semanal, es una tarea de cada noche si no quieres que el interior huela a humedad permanente.
Si quieres llevar tu superautomática a otro nivel prueba un café de especialidad. Granos seleccionados y recién tostado a mano por experto barista, directo de la tostadora a tu casa… vas a hacer que tus visitas se mueran de envidia por tu flamante cafetera… y tu café «nivel dios».

- Café de especialidad 100% arábica y origen único
- Cada grano es seleccionado y tostado a mano por un experto barista
- Recién tostado y en su punto para superautomática
La Steam Latte Art es la «hermana mayor» que por fin nos deja tocar los botones de verdad.
Es la cafetera ideal para el usuario que tiene el espacio justo en la encimera pero que no se conforma con el café estándar que decide una máquina «Plug&Play». Si valoras poder elegir esos 12 gramos de intensidad y ajustar la temperatura para que el espresso no salga templado, esta es la mejor opción dentro de la gama económica de Cecotec.
Pero esta máquina es aceptar que vas a ser su «asistente» de mantenimiento. Entre rellenar el depósito de 1,1 litros, vaciar la bandeja de goteo que se llena con cada limpieza y vigilar que no aparezcan fugas por la base, la Steam Latte Art te va a dar trabajo.
Es una máquina potente y capaz, pero su fiabilidad mecánica en un cuerpo tan estrecho es su gran asignatura pendiente. Si buscas un capuchino resultón y un espresso con cuerpo sin gastarte los 400 euros de una marca alemana o italiana, esta es tu apuesta, siempre que aceptes sus «caprichos» con el agua.
Lo que me encanta
✅ Control de intensidad real: Puedes elegir entre 7g y 12g de café molido.
✅ Display táctil intuitivo: Permite ajustar mililitros y temperatura (hasta 95°C).
✅ Diseño ultra-estrecho (19 cm): Cabe donde ninguna otra superautomática llega.
✅ Vaporizador manual incluido: Para los amantes de la leche espumada.
✅ Relación prestaciones-precio: Ofrece funciones de gamas superiores por menos de 200€.
Lo que podría mejorar
❌ Consumo de agua exasperante: Los ciclos de limpieza agotan el depósito en un suspiro.
❌ Reportes de fugas: Fiabilidad cuestionable tras unos meses de uso.
❌ Depósitos minúsculos: El de 150g de grano y 1,1L de agua se quedan muy cortos.
❌ El nombre «Latte Art» es puro marketing: No esperes hacer dibujos nivel barista sin mucha práctica.
❌ Panel táctil delicado: A veces le cuesta reaccionar o se ve mal con luz directa.
¿Qué te ha parecido? ¡Te animo a que des tu opinión en los comentarios!













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