La idea no fue nuestra. Fue de vosotros, de los que lleváis años pidiendo el mismo café cada tres o cuatro semanas y siempre acabáis contándonos la misma escena: te acuerdas de que se te está acabando el café en el peor momento, en la cola del súper o justo antes de una reunión, y para entonces ya se te ha olvidado.
Al final nos lo dijisteis tantas veces que nos pusimos a ello. La app es eso: tu café, en el móvil, para cuando te acuerdes. Es gratis y lleva el mismo catálogo, los mismos precios y el mismo café que la web.

La web no se va a ningún sitio
Que quede claro, porque nos lo han preguntado: esta web sigue siendo la casa. Aquí están las guías, las calculadoras del barista, las fichas con todo el detalle, el blog y las novedades. Si te gusta leer y comparar antes de comprar, aquí tienes de sobra, y seguirá creciendo.
La app es para el otro momento: el de «quiero el de siempre y lo quiero ya». Una cosa no quita la otra. De hecho la mayoría hace las dos: descubren aquí, compran allí.
Y si compras café dos veces al año, te lo decimos de verdad: con la web vas servido.
Para qué la vas a querer
Está en la pantalla del móvil, así que pedir es abrir y ya. Nada de buscar la web, ni de acordarse de la contraseña de turno: pones tu correo, te llega un enlace, entras y no vuelves a pensar en ello. Tu dirección y tu molienda se quedan guardadas, y repetir el último pedido es cosa de dos toques.
Lo demás son detalles, pero son los que se agradecen:
- Ves dónde va tu pedido sin ponerte a buscar aquel correo que no aparece.
- Te avisamos cuando calculamos que se te está acabando, para que no te pille en seco.
- Y cuando vuelve un café que se agotó, te enteras el primero.
«¿En qué número lo molía yo?»
Esta es, de calle, la pregunta que más nos hacéis. Y es lógica. El mismo café no se muele igual para una italiana que para un espresso, cada molinillo tiene su numeración, y nadie se acuerda de un número que apuntó mentalmente hace tres semanas.
Se apunta una vez y ahí se queda. Cuando vuelves a por ese café, ya está puesto. Si en casa tenéis dos cafeteras, guarda un ajuste para cada una, que no es lo mismo el de la mañana que el del fin de semana.

Tu cuaderno de cata, que no lo lee nadie
Apunta qué tal salió, qué encontraste y qué nota le pones. Es privado. No se publica ni lo ve ningún otro cliente.
Después viene lo que engancha: al guardar tu cata puedes compararla con la nuestra, que para eso lo hemos tostado nosotros. No es un examen. Es que dar tú solo con lo mismo que anotó el tostador tiene su gracia, y desde ese día ya no compras café a ciegas.
Elegir sin jugártela
Cada café con su origen, su variedad, su proceso, sus notas y su puntuación SCA, igual que aquí. Con una ayuda: puedes filtrar por la cafetera que tienes en casa. Suele ser el atajo más rápido para acertar a la primera.


Suscríbete y olvídate, pero de verdad
Tu café cada pocas semanas, con descuento, y con el mando en tu mano: cambias la frecuencia, la molienda o la fecha desde la app, y cancelas cuando quieras sin llamar a nadie ni escribir a nadie.
Dos cosas que casi nadie cuenta y que preferimos poner por delante. Te avisamos por correo tres días antes de cada cobro, para que no haya sustos en el banco. Y si un café sube de precio no cobramos: paramos la suscripción y te preguntamos. Si baja, se aplica solo y tú ni te enteras, que es como debe ser.
Un regalo con su nombre puesto
Eliges el café, escribes la dedicatoria, pones una foto si te apetece, y nosotros imprimimos la etiqueta y la mandamos con el pedido. Se nota que está pensado, porque lo está.

Gratis, y tus datos donde deben estar
Descargarla no cuesta nada y no hay cuota de ningún tipo: pagas el café, como siempre. El cobro lo gestiona Stripe, así que tu tarjeta no pasa por nuestros servidores. Tus notas son tuyas. Y si algún día te cansas, desde la propia app puedes pedir una copia de tus datos o cerrar la cuenta sin escribirnos ni esperar a que alguien conteste.
Todo está detallado en la política de privacidad y en la página para eliminar tu cuenta.
Si algo falla, te contestamos nosotros
Desde la app nos escribes y te responde Sergio o Lidia, que somos los mismos que elegimos el café, lo tostamos y lo catamos. Sin centralita, sin formulario que se pierde por el camino y sin tener que contarlo tres veces. Si el fallo es nuestro, se arregla y te lo decimos.
Pruébala con el próximo café. Si ves que no te aporta, la borras y sigues comprando aquí como hasta ahora.