¿Es malo el café descafeinado para el colesterol? Explicación con recomendaciones
Si ya es bastante duro tomarse el café sin cafeína, imagina descubrir que además podría subirte el colesterol.
¿En serio? Justo cuando creías que estabas tomando una opción más «saludable», aparece la duda: ¿el descafeinado es peor que el normal?
La realidad es que el café no tiene colesterol, pero sí unos aceites (diterpenos, para los más curiosos) que pueden influir en sus niveles en sangre. Pero la pregunta clave es: ¿el proceso de descafeinización cambia algo?
Para que no te quedes con la duda, vamos a ver qué dice la ciencia. Un adelanto: no todo es blanco o negro, y no, no tienes que despedirte de tu café descafeinado.
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¿Por qué el café puede influir en el colesterol?

A ver, el café no tiene colesterol, pero sí amigos influyentes. Concretamente, unos aceites llamados diterpenos, que pueden hacer que tu hígado produzca más colesterol del que te gustaría tener en los análisis.
O sea, el café en sí no lo trae de fábrica, pero puede darle un empujoncito al que ya tienes.
Ahora, depende mucho de cómo lo prepares:
- Café filtrado: Si usas filtro de papel (cafetera de goteo, V60, etc.), los diterpenos se quedan atrapados en el papel, así que el café sale “limpio”.
- Café sin filtrar: Métodos como la prensa francesa, el espresso o el café en cafeteras superautomáticas dejan pasar más diterpenos, lo que podría hacer que tu colesterol se ponga creativo.
- Café descafeinado: Aquí viene la duda del millón: ¿el proceso de quitarle la cafeína cambia también su impacto en el colesterol?
Entonces, ¿esto significa que cada espresso que tomas es una amenaza silenciosa?
No te asustes todavía. El efecto de los diterpenos depende de cuánto café tomes y de cómo esté el resto de tu dieta (A ver, aclaremos algo: Si te tomas el café con un croissant diario, el problema no es el café).
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¿El proceso de descafeinización cambia algo?
Si el café normal puede influir en el colesterol, lo lógico sería pensar que el descafeinado juega en otra liga, ¿no?
Pues sí y no. Depende de cómo le hayan quitado la cafeína. Porque hay varias maneras de hacerlo y no todas afectan al café de la misma forma.
Los métodos de descafeinización y su impacto en los compuestos del café
- Método con disolventes químicos: Aquí entran en juego el cloruro de metileno y el acetato de etilo (tranquilo, suena más tóxico de lo que realmente es en dosis mínimas). Este proceso puede alterar algunos compuestos del café, aunque los diterpenos, esos que afectan al colesterol, suelen mantenerse.
- Proceso con agua (Swiss Water Process): Básicamente, el café se «baña» en agua para extraer la cafeína. No usa disolventes químicos, y conserva mejor los antioxidantes y otros compuestos beneficiosos. Aquí puedes ver un ejemplo de café descafeinado Swiss Water.
- Descafeinización con CO₂: El café se trata con dióxido de carbono a alta presión. Suena a ciencia ficción, pero es de los métodos más limpios y eficaces, manteniendo el sabor y los componentes clave casi intactos.
¿Y qué pasa con los diterpenos?
Aquí está el meollo del asunto: el proceso de descafeinización no siempre elimina los diterpenos, y algunos estudios sugieren que ciertos tipos de café descafeinado podrían incluso aumentar el colesterol LDL (ese que hay que tener controlado).
¿Significa esto que tomarte un café descafeinado es peor que uno normal?
No necesariamente. Pero si ya tienes el colesterol en modo «montaña rusa», tal vez te interese saber qué tipo de descafeinado estás eligiendo.
Entonces, ¿hay razones de peso para dejar el descafeinado? Vamos a ver qué dicen los estudios.
¿Qué dicen los estudios?
A ver, el café descafeinado no es agua con sabor a café, aunque a veces lo parezca. Y sí, algunos estudios han levantado la ceja sobre su relación con el colesterol.
Por ejemplo, una investigación del Centro del Corazón Fuqua (que suena muy serio) encontró que el café descafeinado podría aumentar ciertas grasas en sangre que se asocian con el colesterol LDL (el “malo”). Y no solo eso, otro estudio en el Journal of the American Medical Association también apuntó a un pequeño incremento del colesterol en consumidores habituales de descafeinado.
Ahora, antes de que salgas corriendo a pedir un espresso doble, vamos a poner las cosas en perspectiva:
- El aumento es leve, no es que te vaya a convertir en una fábrica ambulante de colesterol.
- Depende de cuánto tomes (si te bebes cinco tazas al día, igual el problema no es solo el colesterol).
- No afecta a todo el mundo por igual (porque sí, la genética también tiene algo que decir).
¿Debo preocuparme? Conclusiones y recomendaciones
A ver, no es cuestión de entrar en pánico ni de empezar a mirar el café descafeinado como si fuera veneno.
Si tienes el colesterol bien controlado, puedes seguir disfrutándolo sin miedo. Si, en cambio, ya andas con los niveles por las nubes, tal vez sea buena idea revisar cuánto tomas y qué tipo de descafeinado eliges.