Cómo limpiar una cafetera italiana y dejarla como nueva
Si tienes una cafetera italiana, felicidades: eres un cafetero de los de verdad. Ese clásico de cocina que ha sobrevivido generaciones y que, si la tratas bien, puede durarte más que algunas relaciones.
Pero voy a contarte algo importante: si no la limpias bien, tu café empezará a saber a rancio.
Aunque algunos defiendan que “nunca hay que lavarla porque el café mejora con los usos”, pero una cosa es darle carácter y otra cosa es beberse el historial completo de tus cafés pasados.
Así que, si quieres que tu café siga sabiendo como tiene que saber (y no a una mezcla de óxido y nostalgia mal gestionada), sigue leyendo.
Voy a contarte cómo limpiar tu cafetera italiana sin que pierda su encanto, pero sin que te arruine la experiencia.
Materiales Necesarios

Antes de ponerte manos a la obra, asegúrate de tener a mano los siguientes materiales:
- Estropajos suaves: Preferiblemente los de color azul, ya que son menos abrasivos.
- Jabón no corrosivo: Un detergente suave que no dañe los componentes de la cafetera.
- Vinagre blanco: Ideal para desinfectar y eliminar el sarro.
- Bicarbonato de sodio: Útil para limpiar manchas difíciles y desinfectar.
- Cepillo de dientes viejo: Perfecto para alcanzar los rincones y limpiar los pequeños orificios del filtro.
- Cuchara plana: Para ayudar a desmontar algunas piezas de la cafetera, como la goma de sellado.
Tener estos materiales listos te permitirá llevar a cabo una limpieza eficaz y mantener tu cafetera en óptimas condiciones.
Limpieza General de la Cafetera Italiana

Para mantener tu cafetera italiana como los chorros del oro y disfrutar siempre de un buen café, sigue estos sencillos pasos:
1. Separa las piezas
- Desmonta la cafetera separando todas sus partes: el recipiente inferior, el filtro del embudo, la goma de sellado y el recipiente superior.
- Vacía los restos de café y los posos del filtro. Si la goma está muy ajustada, utiliza el mango plano de una cuchara para retirarla con cuidado.
2. Pon las piezas a remojo
- Llena un recipiente con agua bien bien caliente y añade un poco de jabón suave.
- Desmonta la cafetera y sumerge todas sus piezas en el agua. Déjalas ahí unos minutos para que la suciedad se reblandezca y salga sin esfuerzo. Así evitarás tener que frotar como si estuvieras puliendo una reliquia familiar.
3. Limpia cada componente
- Recipiente inferior: Usa agua tibia y jabón para limpiar el recipiente donde va el agua. Si hay quemaduras o manchas, mezcla agua y vinagre a partes iguales con una cucharada de bicarbonato. Hierve esta solución en el recipiente y déjala reposar antes de limpiar.
- Filtro del embudo: Este componente puede acumular restos de café en sus pequeños orificios. Utiliza un cepillo de dientes para frotar y golpear ligeramente la base del filtro, removiendo cualquier residuo. Luego, lávalo con agua y jabón.
- Goma de sellado: Lávala con agua y jabón sin frotar demasiado para evitar daños. Si está descolorida (verde, amarilla o gris), es hora de cambiarla por una nueva.
- Filtro superior: Este filtro evita que los posos de café lleguen a tu taza. Límpialo con un cepillo para eliminar cualquier obstrucción y asegúrate de que esté completamente limpio.
- Recipiente superior: Esta parte recibe el café recién hecho. Déjala en remojo más tiempo para ablandar los restos de café y luego límpiala con agua y jabón. Utiliza un cepillo de dientes para llegar a las esquinas y la pipeta central si es necesario.
4. Enjuaga y seca
Enjuaga bien todas las piezas con agua limpia para eliminar cualquier residuo de jabón. Seca las piezas al aire libre antes de volver a montar la cafetera. Esto ayudará a prevenir el desarrollo de moho y malos olores.
Siguiendo estos pasos, tu cafetera italiana estará siempre en perfecto estado, lista para preparar un café delicioso cada día.
Si Tu Cafetera Está Más Sucia Que un Café de Gasolinera, Es Hora de una Limpieza a Fondo
Si cada vez que preparas café notas un regusto extraño, es momento de aceptar la realidad: tu cafetera necesita una limpieza seria. Y no, enjuagarla bajo el grifo mientras te dices «ya está limpia» no cuenta.
Aquí tienes las mejores formas de devolverle la dignidad a tu cafetera, dependiendo de su «estado de abandono».
1. Si una costra de suciedad ha decidido mudarse a tu cafetera
Qué necesitas: Vinagre blanco y jugo de limón.
Cómo hacerlo:
- Llena el depósito inferior con mitad vinagre y mitad jugo de limón.
- Monta la cafetera (sin café, por favor) y ponla al fuego.
- Deja que la mezcla suba como si estuvieras preparando café.
- Una vez hecho el ciclo, deja que repose media hora en la parte superior (para que esa costra de suciedad entienda que su tiempo ha terminado).
- Enjuaga bien con agua limpia antes de volver a usarla.
Resultado: Una cafetera libre de sarro y lista para volver a la acción.
2. Para una desinfección completa (por si han pasado cosas ahí dentro)
Qué necesitas: Agua, vinagre blanco y bicarbonato de sodio.
Cómo hacerlo:
- Llena el depósito con mitad agua y mitad vinagre.
- Añade una cucharadita de bicarbonato de sodio (prepárate para la espuma).
- Pon la cafetera al fuego como si hicieras café.
- Cuando la mezcla suba, apaga el fuego y deja que repose.
- Cuando se enfríe, desmóntala y lávala bien con agua y jabón.
Resultado: Cafetera desinfectada y sin misterios en su interior.
3. Si crees que dentro de tu cafetera podría haber vida microbiana
Qué necesitas: Agua y vinagre.
Cómo hacerlo:
- Llena el depósito con mitad agua y mitad vinagre.
- Pon la cafetera al fuego y deja que el líquido suba.
- Deja que repose 30 minutos en la parte superior, para asegurarte de que todo lo que no debería estar ahí desaparezca para siempre.
- Vuelve a hacer el proceso solo con agua limpia para eliminar cualquier rastro de vinagre.
Resultado: Cafetera libre de organismos no invitados.
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4. Si las manchas y quemaduras hacen que tu cafetera parezca una reliquia de guerra
Qué necesitas: Agua, vinagre y bicarbonato de sodio.
Cómo hacerlo:
- Mezcla agua y vinagre a partes iguales en el depósito.
- Añade una cucharada de bicarbonato.
- Pon la cafetera a hervir y deja que la mezcla haga su trabajo.
- Cuando enfríe, frota suavemente con un estropajo (sin pasarte, no queremos que termine más desgastada de la cuenta).
Resultado: Una cafetera sin manchas, sin quemaduras y con un aspecto decente otra vez.
Si aplicas estos trucos con frecuencia, tu cafetera seguirá haciendo café como el primer día. Y lo más importante: tu café no sabrá a recuerdos de limpiezas que nunca hiciste.
¿Y si es el primer uso?
Acabas de comprar tu cafetera italiana y estás listo para estrenarla. Pero antes de emocionarte y preparar tu primera taza, hay algo que debes hacer: limpiarla bien.
Sí, aunque sea nueva, no confíes en que viene lista para usar.
Primero, desmonta todas las piezas y lávalas con agua y jabón suave, usando un estropajo que no raye. Esto es clave para eliminar cualquier residuo de fabricación (porque a nadie le gusta un café con sabor a metal recién salido de fábrica).
Luego, llénala solo con agua y ponla en marcha un par de veces sin café. Este paso es esencial para asegurarte de que todo está limpio y listo para preparar un buen café desde el primer uso.
Consejos y Trucos para Sacarle el Máximo Provecho a tu Cafetera Italiana
Si quieres que tu cafetera italiana siga funcionando como el primer día y que cada café sea digno de repetirse, aquí un par de trucos que marcarán la diferencia. No son complicados, pero pueden evitar que tu café sepa a error de principiante.
Evita destruir tu cafetera con productos abrasivos
No, tu cafetera no necesita una exfoliación profunda. Olvídate de los estropajos metálicos y productos agresivos.
Usa siempre un estropajo suave y un jabón no corrosivo, sobre todo si es de aluminio o acero inoxidable. Las rayaduras no solo arruinan su aspecto, también pueden afectar su funcionamiento a largo plazo.
Para esos rincones imposibles de limpiar
Si alguna vez intentaste limpiar la pipeta central del compartimento superior, sabrás que es una misión casi imposible.
💡Un truco fácil: usa un cepillo de dientes viejo para alcanzar esos rincones y eliminar cualquier residuo de café. Funciona especialmente bien en los modelos clásicos con forma octogonal.